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Orgulloso de ser judío

Autor: Ozer Bergman
הוא בתוך הלב שלך, מקשיב לך! – כוח התפילה וההתבודדות
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Estamos en el umbral de Rosh Hashaná, el Día del Juicio, el día en que somos examinados, pesados en la balanza y luego inscritos para un buen año (con favor de Dios), todo en menos tiempo del que se tarda en leer esta frase.

Rosh Hashaná dura dos días, y no porque Dios necesite todo ese tiempo para saber qué hacer contigo o porque ese sea el tiempo que tardan algunas personas en terminar de recitar su lista de regalos. El hecho de que sea tan largo te da tiempo para pensar: ¿qué necesito cambiar y cómo puedo hacerlo?

En la época de Rosh Hashaná, muchas personas piensan que existe una correlación entre lo buenos que han sido (o prometen ser) y la cantidad de bien que Dios derramará sobre ellos. Pero no es así. La prosperidad se concede a menudo a los villanos, pero se niega a los tzadikim. No habría libre albedrío ni la Creación podría servir a su propósito si los resultados del comportamiento de cada persona fueran tan obvios.

Rosh Hashaná dura dos días, y no porque Dios necesite todo ese tiempo para saber qué hacer contigo o porque ese sea el tiempo que tardan algunas personas en terminar de recitar su lista de regalos. El hecho de que sea tan largo te da tiempo para pensar: ¿qué necesito cambiar y cómo puedo hacerlo?

No obstante, todos debemos mejorar nuestro comportamiento, nuestra forma de hablar y nuestra actitud. Debemos profundizar nuestra creencia y confianza en Dios, nuestra fe en todo lo que es kadosh (sagrado) y en nuestros otros sentimientos religiosos. Pero, en muchos sentidos, estos son meros síntomas. Para lograr una teshuvá (retorno a Dios) duradera, necesitamos descubrir qué es lo que falta en la raíz.

En algún momento de la historia, Dios previó que sentiría un inmenso orgullo por el pueblo judío. Previó que tendría un inmenso orgullo en cada uno de Sus hijos, incluido tú, querido lector. Todo este orgullo es una de las bases de la Creación. La raíz del problema es que Dios lo vio venir, ¡pero nosotros no!

Cuando hacemos un inventario de nuestras vidas, vemos lo que hay que reparar: tenemos que dejar de hablar en la sinagoga, no comer comida no kosher, no perder el tiempo, no pagar ni cobrar los intereses de un préstamo, no faltarles el respeto a nuestros padres y tanto más. Por eso, tratamos de idear estrategias para mantener la boca cerrada y no hablar de los demás, para ser menos distraídos y más eficientes, etc. Sin embargo, la raíz de nuestros fracasos es que no somos conscientes de que Dios quiere enorgullecerse tanto de nosotros que creó el mundo, ¡y sigue recreándolo todos los días! Nuestra conciencia crece cuando nos hacemos preguntas como: “¿Pelear con mi cónyuge o con mis vecinos induce el orgullo de Dios en mí? ¿Acaso el hecho de que yo descuide el cumplimiento del Shabat y el estudio de la Torá un motivo para el orgullo que Él previó?”. El hecho de calcular si un comportamiento o actitud hacen que Dios se sienta orgulloso de ti, ¡eso en sí mismo hace que Dios se sienta orgulloso!

Pero eso no es todo. Gracias a que Dios se enorgullece del pueblo judío, sigue existiendo. América del Norte, América del Sur y Asia, las galaxias y todo lo que contienen, todo existe. Gracias a que Dios se enorgullece de tu conducta hoy existe una porción de hoy. Gracias a ello, soplará una suave brisa en algún lugar de la Tierra de Israel. ¿Entiendes? Gracias al orgullo que Dios siente de ti, hoy, algún aspecto de la Creación existe ahora. Y debido al orgullo de mañana, alguna parte existirá mañana.

התפילה היא האמצעי היעיל ביותר להגיע להתגלות אלוקית בתוך הלב פנימה

Y debido a que una parte de la Creación existe gracias al orgullo judío que generas, Dios te “genera”. Como Él quiere el orgullo, Él quiere bendecirte con salud y prosperidad hoy, mañana y todo el año.

 

Reb Noson nos hace conscientes de un punto fundamental. Todo el orgullo latente de Dios en nosotros, como nación y como individuos, depende de la shalom, de la paz. Shalom comienza con la tzedaká (caridad), que incluye: dar caridad, prestar dinero sin intereses, hacer favores, hacer negocios de forma honesta y agradable, y la voluntad de renunciar a parte de lo que nos corresponde en aras de la paz.

 

 

¡Tikatevu ve-tejatemu lealter lejaim tovim u-leshalom besifran shel tzaddikim!

¡Que tú y los tuyos sean inmediatamente inscritos y sellados para la buena vida y la paz en el Libro de los Tzadikim!

 

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