Página principal El mundo de Breslov Qué es la simplicidad – segunda parte

Qué es la simplicidad – segunda parte

Autor: Yossi Katz
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Irónicamente, la simplicidad no es fácil de obtener ni es fácil de definir. Reb Noson nos dice que la simplicidad en sí misma es algo muy profundo y un concepto extremadamente difícil de entender (Likutey Halajot, Birkot haPeirot 5:13). Esta incapacidad misma de hallar las palabras adecuadas para describirla, así como también las dificultades para lograrla, son síntoma de lo mucho que el hombre moderno se ha alejado de la simplicidad.

No obstante, para alcanzar aunque sea un entendimiento básico de la jasidut Breslov, es fundamental que entendamos y sepamos valorar el rol tan importante que juega la simplicidad en la vida del judío.

Irónicamente, la simplicidad no es fácil de obtener ni es fácil de definir. Reb Noson nos dice que la simplicidad en sí misma es algo muy profundo y un concepto extremadamente difícil de entender

Pídenle a alguien que describa a una persona simple. Probablemente les va a dar una descripción negativa, de alguien tonto, necio o incluso imbécil. En el mejor de los casos, al decir que algo es “simple”, a uno le viene a la cabeza la imagen de algo falto de importancia o trascendencia, lo cual es muy desafortunado y sintomático de nuestra propia actitud y nuestros prejuicios. Esto no tiene nada que ver con lo que el Rebe tenía en mente cuando dijo que el principal objetivo del judío es servir a Di-s con simplicidad y sin nada de sofisticación (Likutey Moharán II 19).

En general, la Torá, y especialmente el Rebe Najman, atribuyen un significado completamente distinto al término hebreo “tam” (simple). El simple del cuento del Rebe es alguien sincero, directo, franco, sin vueltas, que se adhere a las cosas realmente importantes de la vida y evita toda forma de complejidad y sofisticación.

El paradigma del hombre simple es Jacob, a quien la Torá llama explícitamente “tam” (Génesis 25:27), lo cual hace que el hecho de que haya sido más listo que Esav sea tanto más sorprendente.

El pueblo judío es llamado por Di-s “Mi paloma, Mi simple” (Cantar de los Cantares 5:2). Y el Propio Di-s nos ha exhortado a que seamos ‘simples con el Eterno tu Dios’ (Deuteronomio 18:13)

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