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No pierdas los estribos

Autor: Yehudis Golshevsky
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Cuando el Reb Noson escuchó que su hijo estaba pasando por un momento difícil tratando de controlar su ira, con suavidad le dio aliento: “Querido hijo, por el amor de Di-s, ten compasión de ti mismo y de tu familia, y no actúes con enojo. Si no dejas que nada te enoje o te irrite, ¡vas a ser feliz en este mundo y también en el Mundo Venidero!”.

El enojo y el resentimiento causan un enorme daño, que Di-s nos salve. Nuestros Sabios enseñan que la persona furiosa no gana nada con todo su enojo, excepto sentirse alterada. Todo beneficio que uno espere ganar al enojarse podría haberse obtenido de manera mucho más efectiva por medio de una conversación tranquila. Tal como afirma el versículo: “Las palabras de los sabios, dichas con tranquilidad, se escuchan”.

El enojo y el resentimiento causan un enorme daño, que Di-s nos salve. Nuestros Sabios enseñan que la persona furiosa no gana nada con todo su enojo, excepto sentirse alterada. Todo beneficio que uno espere ganar al enojarse podría haberse obtenido de manera mucho más efectiva por medio de una conversación tranquila.

Rebe Najman nos dio un ejemplo muy poderoso del beneficio de encontrar estrategias factibles para evitar el enojo. .

En un frío día de invierno, un jasid de Breslov fue a visitar al Rebe Najman. Pero se sorprendió mucho al sentir un fuerte olor a quemado al abrir la puerta de entrada. Enseguida entró corriendo a la casa y vio que la madera del horno necesitaba que alguien le prestara atención, pero la señora encargada no lo había hecho. Entonces el hombre abrió las ventanas y armó un escándalo. Le explicó a la joven mucama lo peligroso que es distraerse de esa manera y luego se dirigió a la habitación del Rebe.

יש תשובה ואין תשובה שני היבטים שעוזרים לנו לצלוח את אתגרי החיים

Al entrar a su habitación, se dio cuenta de que allí también no se podía respirar de tanto humo que había. El jasid se preguntó en voz alta por qué el Rebe no le había llamado la atención a la mucama. ¿Acaso su falta de acción se debía a alguna motivación más profunda?

El Rebe Najman respondió con mucha paciencia: “La ayudante no es muy atenta y muchas veces hace falta que se le diga varias veces hasta que hace su trabajo. Es la naturaleza humana que la primera vez que uno le pide al empleado que haga lo que obviamente es su tarea, se lo diga con un tono de voz amable. La segunda vez, uno ya alza la voz. La tercera vez, uno se enoja. Por eso, yo ignoro todos sus deslices. ¡Es mucho mejor quedarse callado desde el comienzo!”

 

Basado en Alim LiTerufá #446, Síaj Sarfei Kodesh III:107

 

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