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La prueba de la cebada

Autor: Yossi Katz

Fuera de formar parte de mi delicioso cholent de Shabat, la cebada jamás ha sido un plato que me apetezca particularmente

Fuera de formar parte de mi delicioso cholent de Shabat, la cebada jamás ha sido un plato que me apetezca particularmente. Curiosamente, en el Likutey Halajot, el Reb Noson la llama “forraje para los animales”. Y lo que es más curioso es que únicamente dos de las ofrendas del Templo consistían de cebada: la ofrenda del Omer, que se nos manda presentar en la parashá de esta semana (Levítico 23:14) y la ofrenda de Sotá. ¿Qué tienen en común ambas ofrendas y por qué tienen la suerte de consistir de este cereal?

Si el marido sospecha que su mujer le es infiel y le advierte que no esté a solas con un cierto hombre, y a pesar de eso, la mujer lo hace, entonces se la lleva frente a un Kohen para que la “investigue”. Esta investigación del kohen consiste en traer una ofrenda vegetal de cebada y ella debe beber de las “aguas amargas”. Al beber esas aguas, se demuestra o bien su culpa o bien su inocencia (véase Números 5:11-31).

Y lo que es más curioso es que únicamente dos de las ofrendas del Templo consistían de cebada: la ofrenda del Omer, que se nos manda presentar en la parashá de esta semana (Levítico 23:14) y la ofrenda de Sotá.

Ahora bien, incluso si se la declara inocente de la principal acusación de su marido, la Torá sigue considerándola en falta por haberse reunido a solas con otro hombre. Y la descripción de la Sotá comienza diciendo “Todo hombre cuya mujer se descarríe…” (ibíd 5:12). La palabra tisté (descarríe) tiene las mismas letras que shotá (idiota). Nuestros Sabios explican que nadie peca a menos que un espíritu de locura se apodere antes de él o de ella. Porque la persona que es capaz de razonar realmente jamás va a caer en la tentación.

Al reunirse a solas con otro hombre, la Sotá hizo un acto resultante de pura locura. Nosotros también hemos caído en lugares muy promiscuos. Sin embargo, vamos a demostrar que aún somos leales, y que somos realmente “mujeres de valor”. Y entonces ondeamos la ofrenda de Omer en todas las direcciones, demostrando nuestra fe en que Dios sigue a nuestro lado y que está en todas partes: por encima de nosotros, al lado de nosotros e incluso debajo de nosotros.

Actualmente estamos en un período en el que estamos tratando de purificarnos de toda la suciedad de la esclavitud en Egipto y en nuestro propio exilio personal. Sí – queremos llegar a ser el pueblo elevado de Dios al recibir la Torá en el Monte Sinaí, pero debemos saber que será un largo proceso. Y durante este proceso, debemos sufrir constantes reveses, caídas y fracasos. Pero esa es la prueba de nuestro valor: acaso conservaremos nuestra determinación? Y es por eso que todos los días contamos el Omer, recordando que así como el Omer se ondeaba en todas direcciones, así también Dios está siempre con nosotros. Y no tenemos ningún motivo para perder la esperanza! Tenemos que demostrarle esto a Dios y tenemos que demostrárnoslo a nosotros mismos Tal como dijo el más sabio de todos los hombres, el Rey Salomón: “Una mujer de valor, ¿quién puede encontrar? Pues su precio es más caro que las perlas” (Proverbios 31:10).

 

Basado en Likutey Halajot, Hiljot Pesaj 9

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1 comment

Diana rosa junco mayo 14, 2020 - 9:22 pm

La Toráh nos guía a vivir con amor y respeto a nuestro Creador que espera paciente nuestra rectificación , fortaleciendonos cada día ante las pruebas de vida y la confianza que todo es para bien , el Eterno tiene el Control.

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