El libro quemado

הספר השרוף

Aunque Rebe Najman nos dejó muchas enseñanzas originales y prácticas, él dio órdenes de que se quemara una de sus obras. Se trata del Sefer HaNisraf, “el Libro Quemado”.

 

En 1807, Rebe Najman llamó a su principal discípulo y escriba, Reb Noson, a su habitación para continuar la transcripción que habían comenzado más de dos años antes. Reb Noson escribe:

 

“Me senté con el Rebe durante varias horas. Él dictaba el trabajo palabra por palabra, y yo escribía. Todos los demás jasidim esperaban afuera. Cuando finalmente salí, apenas si logré percibir la diferencia entre el día y la noche. Aunque no tenía ni idea de lo que había escrito, el pequeño y lejano atisbo de comprensión que tenía de la impresionante grandeza de esta obra me llenaba de tal fuego y pasión que apenas si lograba darme cuenta de en qué parte del mundo estaba”.

 

Pero nunca tendría la oportunidad de estudiarlo. En 1808, cuando el Rebe estaba gravemente enfermo en Lemberg, le dijo a su discípulo, Reb Shimon, que tenía que tomar una decisión: o bien quemaba el libro, o bien él (Rebe Najman) se iba a morir en Lemberg. La respuesta le pareció obvia a Rabi Shimon, pero el Rebe dudó, porque él, y sólo él, conocía la exaltación de las enseñanzas contenidas en el libro.

En 1808, cuando el Rebe estaba gravemente enfermo en Lemberg, le dijo a su discípulo, Reb Shimon, que tenía que tomar una decisión: o bien quemaba el libro, o bien él (Rebe Najman) se iba a morir

Finalmente, el Rebe dijo: “Si es así, aquí está la llave de mi cajón. ¡Ve rápido! ¡Apresúrate! ¡No te demores! … Ve lo más rápido que puedas a Breslov. Cuando llegues allí, toma dos libros – uno de ellos está en mi cajón; el segundo está en el armario de mi hija Adil. Tómalos y quémalos. Pero, por amor a Dios, ¡hazlo lo más rápido que puedas!”

 

Reb Shimon salió corriendo a contratar un carruaje. Cuando llegó a Dashev, ciudad situada no muy lejos de Breslov, Reb Shimon cayó repentinamente enfermo y quedó postrado en la cama. Enfermo y todo, ordenó que lo llevaran hasta el carruaje y lo acostaran dentro. Apenas el carruaje llegó a Breslov, el Rebe Najman recobró la salud. Tomó los dos libros (el original y la copia de Reb Noson) y los quemó.

 

Reb Noson concluye diciendo: “El Rebe dijo que este libro no volvería a venir al mundo. Hemos perdido algo que nunca volverá. El Rebe dijo que este libro tenía que ser quemado, y que su otra obra, el Likutey Moharan, sería la que se imprimiría y difundiría por todo el mundo