El dolor del exilio – Shemot

“Y los israelitas fueron fértiles y prolíferos; su población aumentó enormemente. Se volvieron tan numerosos que colmaron la tierra” (Éxodo 1:7)

La Torá nos cuenta acerca de la explosión demográfica antes de iniciar el relato del Éxodo. ¿Qué conexión existe entre una cosa y la otra?

Sabemos que cada vez que Dios necesita reprender al pueblo judío, Él siempre prepara el remedio o la solución antes de la enfermedad o el problema (Meguilá 13b). El notable incremento en la tasa de natalidad de los israelitas inmediatamente antes del dolor y la humillación del exilio en Egipto fue la semilla de la Gueulá (Redención o Éxodo) que estaba por suceder. Y para nosotros es una indicación de cómo hacer para que la Redención Final llegue antes.

Sabemos que cada vez que Dios necesita reprender al pueblo judío, Él siempre prepara el remedio o la solución antes de la enfermedad o el problema

El Reb Noson nos presenta el siguiente concepto: cuantos más judíos hay, más daat (conciencia de Dios) sagrada hay y cuanta más daat sagrada hay, más pronto va a llegar la Redención Final (Gueulá). ¿Cómo funciona todo esto?

Sabemos por propia experiencia, como así también por la historia, que el dolor es una característica propia del exilio. El génesis del exilio-dolor, ya sea si es infligido por otros o por nosotros mismos, es una forma de pensar equivocada. Cuando dominan los conceptos, valores y weltanschauung no judíos, las consecuencias inevitables son un declive de la fe (en Dios, en Su Torá y en sus maestros) y en el ejercicio de definir los valores judíos ─la benevolencia, el recato y la compasión. Los conceptos erróneos acerca de lo que los judíos hacen o piensan, ya sea por parte de los judíos o de los gentiles, conducen a la esclavitud – mental, emocional, física, financiera y espiritual.

Cuando Moshe Rabenu (nuestro maestro Moisés) vio que tantos israelitas eran liberados de Egipto y se encontraban camino a recibir la Torá, pensó que la redención de la humanidad estaba ya a punto de llegar. Pensó que había suficientes israelitas con pensamientos y actitudes “kosher” para inducir al resto del mundo, empezando por la Multitud Mezclada (erev rav – los no judíos que partieron de Egipto junto con los israelitas) a que aceptaran la noción de “Dios es Uno y Su Nombre es Uno”. Eso definitivamente sucederá, y rezamos para que sea pronto. Pero en ese momento las circunstancias no lo permitían. La Multitud Mezclada resultó ser incorregible y terminó causándoles daño a los israelitas.

Luego, en los Egiptos posteriores, continuamos con nuestra historia, siempre acompañada de algún gran tzadik que asumía el rol de Moshe Rabenu, siempre tratando de corregir el daño causado por la Multitud Mezclada. El daño se repara cuando cada bebé judío nace y se cría pensando y comportándose como debería hacerlo un judío. El daño se repara cuando cada uno de nosotros renace, de un día para el otro, de una hora para la otra, pensando y comportándose de una manera un poco más judía.

Que muy pronto podamos ver el cumplimiento de la profecía: “Los más pequeños serán miles y los menos serán una nación poderosa. Yo, Dios, lo aceleraré, en su debido momento” (Isaías 60:22). Amén.

 

Basado en Likutey Halajot 3:2-3