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Corona versus Corona

Autor: Sarah Nechama

Parece ser una escena tomada de una película de ciencia ficción que solamente Hollywood es capaz de producir

Estos son los días de la Corona. Todos preocupados. El pánico que siente la gente ya desborda. Las calles de las grandes ciudades están desiertas. Nadie va ni nadie viene. Parece ser una escena tomada de una película de ciencia ficción que solamente Hollywood es capaz de producir. Pero… también allá todo dejó de funcionar y no se trata de una película de taquilla. Esto está pasando de verdad.

Lo que un diminuto virus es capaz de hacer, eh?

Este virus le quitó a la gente su rutina y su vida, literalmente hablando. Hoy más, que nunca, cuánto añoramos la bendita rutina! ¿Por qué hace falta el Sr. Corona para que sepamos apreciar todo lo que tenemos? NO hay país que no tenga víctimas. Fuera de Corea del Norte, donde el dictador alega que no ha habido ni siquiera un contagiado. Ve tú a creerle…

¿Por qué hace falta el Sr. Corona para que sepamos apreciar todo lo que tenemos?

En síntesis, el coronavirus es el más grande ladrón de toda la historia (y a la vez, el más diminuto) que el mundo ha conocido.

El Coronavirus

Hasta hace unos cuantos meses, cuando alguien decía “Corona”, la mayoría de la gente estaba segura de que se refería a una marca de cerveza. Y el que entiende español o latino en general, también sabe que se refiere a una “corona”. Pero no todos hablan español o italiano y no son la mayoría. La corona siempre va a ser algo relacionado con el atuendo real de la monarquía, como las coronas que todos los niños acostumbran ponerse en Purim. Nunca la palabra “corona” nos asustó.

Hoy en día, cuando escuchamos esta palabra, enseguida pensamos en la enfermedad que nos da pánico, al confinamiento (palabra que últimamente se ha vuelto tan común en el público, como si siempre la hubiéramos utilizado). Es estar solo, alejados de todos.

Hasta no hace mucho, el encuentro con la gente nos llenaba de alegría: nos dábamos la mano, nos abrazamos e incluso nos besábamos. Somos seres sociales, qué vamos a hacerle… Pero hoy, qué miedo; todos somos sospechosos, todos podemos contagiar o contagiarnos. Y entonces – el confinamiento…

Coronavirus: un diminuto virus que, sin medios tecnológicos avanzados, no podremos siquiera divisarlo. El enemigo invisible que nos ve a todos. Además, el campo de batalla es el mundo entero. Se nos ríe en la cara y se divierte a costa de nosotros. Juega a la ruleta rusa con nuestro pulso. La persona que estuvo en contacto con un portador del virus – al confinamiento! Algunos en casa, otros en el hospital, y otros en el hotel de Corona que hace poco abrieron acá en Israel. Cuánta creatividad este pequeño virus nos ha sacado a flote a fin de enfrentarlo! Incluso “hoteles para enfermos”. En China, se construyó un hospital en apenas diez días con toda la infraestructura necesaria! En vez de ir a la escuela, los niños estudian online! Y cuántas otras cosas que jamás hubiésemos imaginado. Y a pesar de esto, no va a recibir nuestros aplausos.

El coronavirus no es un rey pero tiene corona. Y nosotros queremos otra corona, la Corona del Rey de Reyes, que es el ÚNICO que nos puede salvar, el Compasivo, que nos puede salvar aunque no seamos merecedores.

Dios mío, a Ti Te pedimos que nos cures a nosotros y al mundo entero, que podamos coronarte, y que sepamos siempre que todo es para bien, aunque no entendamos cómo. Y aunque no entendemos, porque en esta situación en la que estamos, no tenemos en quién confiar, excepto en nuestro Padre Divino!

Conviene que dediquemos estos días a rezar por todos y, por supuesto, que acatemos las indicaciones del Ministerio de Salud, que vela por nuestro bienestar. Es especialmente recomendado recitar Salmos, el Pitum HaKetoret (Preparación del Incienso – del sidur de plegaria), que digamos 101 bendiciones a diario, que demos tzedaká (caridad) y hagamos teshuvá (arrepentimiento sincero por nuestras faltas y compromiso a no reincidir en el futuro) – porque todo esto sirve para anular los malos decretos. Y así Le pondremos la Corona a Hashem, el Rey del Universo.

El confinamiento que se nos ha impuesto lo podemos aprovechar para hacer cosas positivas tanto para el cuerpo como para el alma, para hacer introspección y apartarnos de las malas influencias. Y, más que nada, para fortalecer nuestro lazo con nuestra familia inmediata y con el Creador a través de la hitbodedut (plegaria personal). {

Así haremos de los limones, limonada, y del Coronavirus, la Verdadera Corona del Rey!

Nuestros deseos de pronta y total curación a todos los enfermos en Israel y en el mundo entero!

 

 

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2 comments

Carlos abril 14, 2020 - 9:36 pm

Doy gracias Hashem, para dar gracias que los últimos siete meses, empese a escuchar el jardin de la fe , nunca pensé que mi vida estaba a punto de virar a un mundo nuevo , que hasta mi madre de 83 años está asiendo hibotedut y ella gano una beca de estudio de torá en la santa ciudad de Israel , todo cambió para bien, yo quiero compartir un sueño , un sabio me llevó a Hisrael y el me enseño un lugar donde Hashem tenia a todos los sabios y rabinos ,este lugar estaba llenó de niños de 4 a 5 años de edad pero cuando hablaban con una gran sabiduría y agradesian a Hashem, el sabio me dijo este es el pueblo verdadero de Hashem, estos niños son todos ustedes rabinos y sabios del pueblo verdadero de Hashem, después pregunte al sabio si podía quedarme ai ,el dijo que no por que este lugar es para el pueblo Judío, y yo tenia que regresar cómo desendensia de Noé, Hashem es un amor doy gracias y infinidad de gracias pueblo verdadero de Hashem ,desde un rincón de texas

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Breslov.org abril 26, 2020 - 2:19 pm

Qué bueno! Es fundamental aprender emuná!

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